Amor y sexo a distancia

Me llamo Hugo, tengo 19 años y vivo en Valencia, tengo novio desde hace 3 años, mi pareja se llama Joan y vive en Barcelona, nos conocimos un día por Instagram, y a las pocas horas ya nos estábamos haciendo una paja por Skype, pensé que sería uno más de tantos, pero no, este tío me puso mucho más que el resto con los que me había puesto a 4 patas por Skype, fue verlo y que mi rabo se pusiera duro como una piedra, le dije que nos quitásemos las camisetas y así lo hicimos.
+Que bueno que estas cabrón.
– Tu tampoco estas nada mal, ¿Nos bajamos los pantalones?.
+ Tu primero le dije.
-(Se bajó los pantalones y se quedo con un suspensorio de color blanco).
+ Me baje los pantalones y me empecé a pajear la polla como si llevara 10 días sin tocármela.
-( Se quito la poca tela que le tapaba su enorme bulto y se empezó a pajear)
-Menudo pollón tenia, unos 20 calculé yo, gorda y llena de venas, como la de mi actor porno favorito.
+ Me dijo que me metiese 4 dedos y así lo hice, me puse a 4 patas y me metí 4 dedos en la boca, los chupe y me los empecé a meter mientras el me miraba con cara de vicioso.
– Le puse tan cachondo que se corrió a los pocos minutos, con unos gemidos constantes mientras le chorreaba toda la polla con su leche, yo hice lo mismo, me corrí por mis pectorales, me llego casi la corrida hasta la cara.
Pasaron varios meses y Joan y yo decidimos vernos, no sabía si como amigos o algo más…
Eran 17:00 cogí el tren con destino Barcelona, estaba muy nerviosos, pero también con muchas ganas de ver a Joan, de conocerlo, de estar con el unos días, de que me follara…
Llegué a Barcelona Sants y allí estaba el, con unos pantalones pitillos blancos y una camiseta de tirantes que le marcaban su cuerpo de gym, me puse cachondo solo de verlo así, nos saludamos con vergüenza y nos fuimos a cenar. Fuimos a su casa y saludé a sus dos compañeras de piso, dejamos las cosas y me dijo que si me quería duchar y le dije que sí, que estaba muy sudado con tanto viaje y con tanta calor.
Me duché, y mientras me estaba secando apareció Joan, me miro con cara de pervertido y me dijo que si quería dar una vuelta que hoy había fiesta en un local conocido, no dude y le dije que sí.
Fuimos al kiosko de bajo de su casa, compramos botellón y empezamos a beber, a medida que más bebíamos, menos vergüenza teníamos y mas cerca nos poníamos, me dijo que si quería ir a un local de ambiente donde podíamos jugar un poco y acepte sin dudarlo.
Llegamos al local, se llamaba Boyberry, entramos y tomamos unas cerveza, un chicos de detrás lleno de tatuajes y sin camiseta nos empezaron a mirar y nos dijo que si queríamos que nos enseñaba el local, que nos veía cara de novatos, accedimos y fuimos hacia dentro, me puse muy nervioso y muy cachondo, solo hacía que pensar en la polla de Joan y de todos los que estaban en ese local follando, nos llevo una cabina y nos dijo que esta era su preferida, porque era muy pequeña y llena de agujeros, nos dejo solos y nos dijo que en un rato nos veíamos.
Yo y Joan nos empezamos a liar como nunca lo había hecho con nadie, me cogía del culo y me empujaba hacia a el mientras me comía la boca con fuerza y me mordía los labios, me cogió de la nunca y me empujó hacia su paquete y me lo empezó a restregar por la cara, se bajó la bragueta y se la saco, menudo pollon tenía, me la paso por la cara con fuerza, por el cuello, por mis labios y me dijo empiezo a tragar cabrón, abrí mi boca y me la metí entera, toda me la metí, la saqué y le chupe el capullo sin parar, era como un vicio comer su polla, me puso contra la cabina y me bajo los pantalones y me dio dos azotes en el culo, me empezó a poner su enorme lengua en mi culo, jugaba con sus dedos y con su lengua, tenía el culo dilatado como nunca, se puso el condón y me puso contra la pared y me empezó a meter su pollón en mi culo, estaba gritando del dolor y gimiendo como nunca, se estaba enterando todo el local de mis gemidos, me follaba lento, luego duro, cambiando la i ntensidad cada rato, me metió los dedos en la boca y los empecé a chupar como si fuera su polla, me tumbe boca abajo y me follo durísimo, notaba como su polla entraba y salía muy rápido, sus huevos revotaban en mi culo, no podía más, nunca me habían follado así, le dije que me diera leche, se quitó el condón y se empezó a pajear, de repente, aparecieron 2 pollas más por los agujeros, les dije que me dieran leche también, empecé a comer 3 pollas, intercambiando cada rato con una, mientras pajeaba a dos, comía una y así durante un rato, Joan me cogió la cabeza y me dijo toma, se empezó a correr por toda mi boca y mi cara, empecé a gemir mientras los otros dos chicos también se corrían y yo iba jugando con su leche mientras yo echaba mi lefa.
Después de una buena noche de sexo, yo y Joan dormimos en la misma cama abrazados