Bienvenido a mi mundo

Principios de septiembre, las noches ya empezaban a ser más frescas y en el ambiente ya se notaba, esa normalidad, que en las vidas de las personas, ponía el mes de septiembre. Las vacaciones acababan y el curso académico volvía, de nuevo, a empezar.

Para Manuel, ese año era especial, había acabado el bachillerato, en un pequeño pueblo de la provincia de Segovia y finalmente salía de ese ambiente, para poner rumbo a la capital, Madrid le esperaba.

Desde siempre Manuel había sabido que era Gay, pero por su entorno familiar y por no haber salido de su pueblo, nada más que en un par de ocasiones…no había conseguido vivir su sexualidad, plenamente. Quizás por ese motivo, siempre había tenido en mente la posibilidad de marcharse a Madrid, sabía que quería estudiar Biotecnología, y que lucharía porque así fuera, mucho más si cabe, en la capital.

Ese verano fue duro, estudiando y preparándose los exámenes, pero la recompensa se vio pronto, cuando consiguió tener la nota necesaria para poder ir a estudiar su carrera, en una buena universidad, y fuera de su pueblo.

Las primeras semanas en Madrid, fueron totalmente de adaptación y de conocer un poco el ambiente de esa ciudad, que era una enorme ciudad para él, pero que ya la sentía, un poco suya. Nunca había salido de fiesta, pero él sabía lo que quería, había leído en internet sobre un local, llamado Boyberry, que aparte de un lugar para tomarse una copa, daba posibilidad a Manuel de experimentar un poco su sexualidad, algo con lo que siempre había soñado.

Un día se decidió a ir, con muchas dudas, pero con muchas ganas. Pidió una copa y se paseó, en gayumbos, ya que ese día había fiesta de este tipo, por el local. Estando en una de las cabinas, se acercó un tío alto, con barba, de unos 40 años, pero que a Manuel le parecía que aparentaba poco más de 30 años. El tío, se acercó a él y le dijo:

-Vaya, un pasivazo con buen culo. ¿Qué te apetece chaval?

Manuel se quedó totalmente sin saber que decir.
-Ehhhh, ¿Qué?…..nose, yo soy virgen.
-Hombre, si me ha tocado el gordo. Pasivazo, buen culo y encima virgen. Mi polla estará encantada de estar dentro de ti.

La verdad que nunca entendió porque, pero a Manuel se le fueron de golpe todas las dudas que tenía, toda su vergüenza y lo único que hizo fue retar a ese macho que tenía enfrente.
-¿ Ah si? ¿Quieres este culo? –Dijo tirándose del borde del calzoncillo y soltándolo de golpe.

En ese momento, el reto fue más que aceptado. Manuel se encontró de golpe contra la pared de la cabina, con un tío que empezaba a manosearle por encima de su ropa interior, y que frotaba su polla con su culo.

El desconocido puso de rodillas a Manuel, y con un fuerte tirón de sus gayumbos ajustados, sacó su polla, que se encontró de golpe con la cara de Manuel, y con un simple gesto de ojos, obligó a Manuel a lamérsela.

La polla estaba bastante lubricada, para Manuel serían unos 21 centímetros y bastante gorda, todas sus venas, estaban marcadas, a lo largo de todo su miembro. Manuel tuvo que luchar por no dar arcadas, mientras el desconocido le embestía con su magnífica polla. Manuel estuvo un buen rato haciendo una mamada a ese hombre, que había llegado para volverle loco, hasta que el desconocido dijo:
-Ahora tío, voy a probar ese culito virgen que tienes para mí.

Lo puso de nuevo de pie, a Manuel ya le dolían las piernas, lo empotró contra la pared, le rompió los gayumbos y empezó a lamerle el culo. El placer que sentía mientras que su lengua estaba jugando con su culo, fue indescriptible, tenía la polla bastante dura, pero a él solo le importaba lo que ese macho estaba haciendo con su culo.

Vio como el desconocido se estaba poniendo un condón y se echó un buen salivazo en la mano, que se restregó por toda su polla, entonces, empezó a acercar su gran miembro a su culo. Al principio comenzó bastante lento, Manuel sentía como su polla le iba perforando por dentro, pero a pesar del dolor, le encantó sentir ese calor dentro de él, y se lo demostró gimiendo cada vez más. Cuando sus 21 centímetros estuvieron, por fin, dentro de él, Manuel perdió completamente el control, notaba las embestidas de ese macho, cada vez más fuerte, el calor de su polla dentro de su culo y como lo agarraba, por el pelo, para conseguir tenerlo, totalmente dominado. Después de un tiempo, una eternidad gloriosa para Manuel, y gracias a las embestidas de ese macho, se corrió en los gayumbos, sin ni siquiera haberse tocado su polla. Ese momento fue aprovechado por el tío y le saco su pollón de dentro de él, lo tiró contra el suelo y le dijo:

-Culazo tío, vas a tener tu recompensa, prepara esa boca que vas a tener el mejor lefazo de toda tu vida.

Manuel, no pudo más que obedecer, y sacar su lengua, esperando que ese tío se corriera en su boca. Ese momento llegó, y en gran cantidad, tuvo su boca llena del semen de ese desconocido, tuvo que tragarse gran parte de esa lefa, pero le encantó.

-Gracias tío –Dijo el desconocido, se puso los gayumbos y yéndose dijo:—me llamo Julio, si vuelves por aquí estaré encantado de darte de nuevo un poquito de mi polla.

Manuel se quedó un rato más dentro de la cabina, asimilando lo que acababa de pasar, había probado el sexo y con un hombre que había sabido sacar lo más cerdo de él.
Desde aquel momento, supo que volvería por Boyberry, y es que le había quedado claro que había disfrutado mucho, con lo que acababa de ocurrir, y quería repetir, ya bien fuera con ese desconocido, llamado Julio o con otra polla, que encontrara por el camino.