Cena de empresa

Todo empezó en el mes de diciembre, cuando en mi empresa se nos comunicó que a finales de ese mes se haría la típica cena de navidad donde jefes y empleados estarían juntos y pasarían un buen rato.

Yo, al principio, dije que no iría, pero unos amigos me convencieron y al final pensé que podría estar bien.

Como de costumbre, la cena era en medio de Barcelona, más concretamente en Gran Vía con Balmes, lugar que conocía porque estaba al lado había un bar al que iba a desayunar siempre que salía de una conocida discoteca de ambiente, así que como sabía por dónde me movía y antes de pasar una noche de risas con los compañeros de trabajo, decidí pasarme un ratito por un bar que había en la calle Muntaner, uno de los primeros bares que pisé cuando empecé a salir por el ambiente.

Ya me había organizado la noche, después de cumplir con la empresa iba a pasarme un ratito por un local próximo al anterior para ver si encontraba allí a mi grupo de amigos, después por otro bar, donde Dani, mi camarero preferido me servía mi Red Bull con tequila y Rafa me ponía alguna canción de moda antes de que saliese una transformista que siempre me hacía olvidar por un ratito de mis problemas, después me iría un ratito a una discoteca próxima al Boyberry, así y para acabar de redondear la noche me pasaría por allí donde siempre que voy encuentro a chicos muy atractivos y el sexo se convierte en algo lleno de mucho morbo.

Como es habitual en mí llegué tarde al restaurante, y he de aquí de mi sorpresa, que cuando llegué, el único asiento libre que quedaba, era al lado de uno de mis jefes.

Este era un tío de unos cuarenta y cinco años, el típico ejecutivo al que le gusta ir bien vestido con sus trajes de marca y con el cual de lo único que habíamos hablado era de algún que otro viaje que había hecho cuando tenía mi edad. Joan, que así se llama, era un hombre al que le gusta ir al gimnasio y cuidar de su aspecto, que por cierto para su edad no estaba nada mal, era un hombre de espaldas anchas, vientre plano y un culito que cada vez que pasaba por mi lado parecía que me dijese eso de… tócame, solo tenía un defecto y era que estaba felizmente casado y había sido papá hacía muy poco.

Bueno, la noche como era de esperar estuvo entretenida y sobre todo cuando llegaron los postres ya que allí es cuando todo el mundo llevaba dos copas de más y no sabían ni lo que decían. Joan y yo hablamos mucho e incluso habíamos comentado el ir a tomar un par de copas después de la cena, es decir que mis planes se estaban modificando.

Una vez acabada la cena, nosotros dos desaparecimos. Joan llevaba su coche dirección a ninguna parte, cuando de repente, en un solar cerca de la playa se paró y me preguntó que donde quería ir, yo me quedé callado sin saber que contestar y nos hachamos a reír, todavía no se el motivo pero nos miramos fijamente y comenzamos a besarnos, no me lo podía creer, ¡¡ me estaba liando con mi jefe!! Esa persona con la que yo había tenido algún que otro sueño húmedo y lo mejor de todo es que parecía que a él le gustaba lo que estaba sucediendo.

Me preguntó si quería ir a otro sitio y yo asentí con la cabeza. Sin pensármelo dos veces lo llevé directamente a Boyberry.

Al llegar estaba todo muy tranquilo, era pronto todavía y seguramente que la gran mayoría de chicos aún estaban es la discoteca, así que sin quererlo teníamos la sala prácticamente para los dos solos, empezamos a caminar por sus laberintos y estuvimos mirando alguna película de las pantallas, (imagino que por los nervios de la situación) hasta encontrar una cabina tranquila en la que podíamos estar los dos solos sin nadie que nos molestase.

Una vez allí noté su inquietud por desnudarme pero yo le dije que fuese más despacio, que quería disfrutar de cada centímetro de su cuerpo, lo puse delante de mí, empecé a recorrer mis manos por su pecho marcado, sentía como sus pezones se iban poniendo cada vez más duros, mis manos se deslizaron lentamente pos su cintura y sus caderas, hasta llegar a sus culo , ese culo tan apetecible y duro que siempre miraba cuando pasaba por mi lado, el, apretaba sus nalgas para que las sintiera bien y haciendo movimientos muy suaves empezó a rozar su paquete con el mío, comencé a besarle poco a poco, la boca, el cuello… quería que sintiera mi respiración lo más cerca posible, el, giraba su cabeza despacio, con los ojos cerrados y respirando fuerte , disfrutando de la situación; abrí la camisa y empecé a besarle el pecho paseando mi lengua por sus pezones duros, mis dientes los mordisqueaba y en cada mordida él me decía que no parase entre gemidos, mi mano se deslizó por encima de su pantalón y noté como su miembro empezaba a hacerse cada vez más grande, le bajé el pantalón y en sus calzoncillos parecía que algo iba a estallar, él no aguantaba más y me desnudó con mucha prisa, yo estaba muy encendido, pero él se me adelantó, bajó mis calzoncillos y se metió mi polla en su calenturienta boca, ( nunca me la habían comido tan bien como ese día), parecía todo un profesional ya que su mano hacía que mi miembro fuese de arriba abajo cada vez con más velocidad.

Yo también quería pasármelo bien, así que lo tumbé en el suelo y nos pusimos en tal postura que los dos tuviésemos las bocas ocupadas. Por un momento separé mi boca de su pene para deslizar mi lengua por su capullo mojado, pasando por cada centímetro de su polla, sus testículos y acabando en su tan deseado trasero, mi boca se abrió y le metí mi lengua una y otra vez, notaba como su estrecho agujero cada vez se iba dilatando más dando paso a que mi lengua cada vez estuviese más adentro, acto seguido comenzaron a acompañarle mis dedos, él me rogó que no parase y de repente me pidió que lo penetrara, que quería sentir como mi rabo erecto entraba poco a poco dentro de su dilatado culo. Se puso a cuatro patas y me ofreció todo su trasero, mi miembro estaba cada vez más hinchado y se la metí con mucho cuidado hasta que estuvo todo bien adentro, me movía despacio para sentirlo en todo momento, mis movimientos cada vez eran más rápidos acompañados de pequeños azotes en su culo deseoso de placer luego le di la vuelta, tenía la necesidad de mirarlo a la cara fijamente y ver lo que estaba sintiendo, sus pequeños gemidos cada vez era más fuerte y se podían en toda la sala, gritaba que no parase y que le hiciese sentir muy golfa, cabalgué sobre el hasta que ya no aguanté más y le dije que chupase hasta el fondo antes de que mi polla estallase de placer, empezó a mamar como si le fuera la vida en ello, lo miraba desde arriba y veía como mi polla se marcaba en sus mejillas cada vez que empujaba dentro su boca, cuando ya no pude más la saque para que viera que estaba a punto de correrme, él abrió la boca y descargué todo mi lefa dentro de ella, era impresionante ver como mi semen recorría toda su cara.

Me abrazó y me dijo que llevaba mucho tiempo deseando esto y siempre había querido hacerlo conmigo, me dijo que nunca se iba a arrepentir de lo que había sucedido e incluso le gustaría repetir, y así fue durante mucho tiempo, yo dejé mi trabajo un año después pero no dejé de verle para darnos un capricho de vez en cuando.