Cómplices

Ahí está ella otra vez, esperando a su novio Carles, uno de los monitores del gimnasio del que acabo de salir.
Kike y yo la llamamos la destructora, aunque no la conocemos de nada, nos cae mal por estar con ese chico, no es que sea especialmente guapo, pero tiene ese rollo que da morbo. Además de tener el típico cuerpazo que se le presupone a un monitor de gimnasio, que ya tengo grabado a fuego, es un cabroncete exhibicionista en los vestuarios.
– ¡Ey!, ¿qué tal? Perdona, llego tarde.- me he quedado tan embobado recordando el cuerpazo del monitor que no me doy cuenta de que Kike acaba de llegar.
– Como siempre, venga vamos a cenar algo, me muero de hambre.
– Pero si no son ni las 8, voy a cenar sin hambre.
– Ya bueno, haber venido a entrenar, ¿por cierto que te ha pasado?-Le pregunto
– Lo de siempre, resolver líos de otros, vaya semanita que llevo, pero no te quiero soltar el rollo, va te invito al griego ese que te gusta.
– Hablando de griego…Luego nos tomamos una en Boyberry, ¿no?- Kike es uno de esos amigos con derecho a roce que todos tenemos, pero que nunca acaba de concretarse en algo parecido a una relación de pareja.
– Pues no me vendría nada mal un rato de desahogo, pero mañana no debería llegar tarde, no sé, cenamos y luego vemos.

Una hora después estábamos entrando por la puerta de Boyberry, si es que es tan fácil convencer a Kike. Basta con recordarle a Aitor, el monitor del gym que le mola, con el que dice que se hizo una paja en las duchas, aunque yo no me lo acabo de creer.
-Anda tu fiesta favorita- me dice Kike con ironía al oído nada más entrar y es que no he caído en que hoy toca fiesta del apagón, menos luz de lo habitual; que siendo un bar de sexo tampoco es que normalmente haya mucha; y pulseras fluorescentes para todos.
Estoy a punto de pedirle a Kike que nos vayamos mi casa, nunca me ha dado mucho morbo follar en la oscuridad, prefiero ver bien la polla que me voy a comer.
-Buenas noches queridas, mira quien viene del gym, ¿Se estropearon todas las máquinas de cardio? ¿Lo de siempre chicos?- así nos recibe el camarero más descarado de toda chueca y malasaña, canario para más inri, de hecho ni siquiera espera a que respondamos y enseguida nos sirve dos gintonic.
-¿Que tal guapo?- le respondo, solo me acuerdo de su nombre cuando me estoy yendo del local, y al volver se me ha vuelto a olvidar.
-Todo bien cari, ¿ya viste mi tatuaje nuevo?…- nos empieza a contar la historia del tatuaje pero entra más gente y será muy descarado y parlanchín pero ante todo sirve a los clientes enseguida, aprovechamos la distracción para sentarnos en uno de los ventanales.
Los gin tonic se suceden uno detrás de otro, hablando de los buenorros de gym, Aitor, Carles, el tio que me tiré el otro día…
-¿Pero tu no eras pasivo?- dice sorprendido dando el último trago a la tercera copa, cuando se entera que no fui yo quien puso el culo en ese polvo.
-Bueno, me gusta más hacer de pasivo, pero de vez en cuando me da la vena, lo mejor es que el tio iba de machito activazo, y se fue con el ojete bien abierto, el culo rojo y sin correrse.
– Lo del ojete me lo creo, jejeje- cogió un vaso de tubo ya vacío que viene a ser el grosor de mi polla, aunque algo más corta- pero ¿Como que sin correrse?- ya tiene ese brillo en el ojos, esa mirada de sexo que me pone tanto.
-Tenía un culo muy bonito, cuando nos estamos liando me di cuenta que se lo depilaba, así que se lo comí, empecé a darle algún cachete que otro, al principio respondía con gemidos, pero cuando le dí una buena ostia, se me fue la pinza un poco, me pidió más y le dí bastante más, cuando se me cansaron las manos le follé, le mentí tanta caña que no aguanté mucho, así que le metí el dildo ese que me regalaste.
-Joder, si que tenia buen culo para tragarse eso, si es como una lata de refresco de gordo.
-Si, yo no he tenido narices a probarlo aún, creo que me reventaría, el caso, le metí el dildo y debí de darle muy fuerte en la próstata, en segundos se le quedó la polla como un cacahuete, se le cortó el rollo y se acabó yendo.
-Pobre, vaya dolor de huevos tendría al volver a casa.
Estabamos tan centrados el uno en el otro que no nos vamos cuenta de que el local se está llenado.
-¿Damos una vuelta?- le propongo
-Venga, pero sin correrse, eh! jejeje
-Jajaja venga ahí aguantando, ahora nos vemos.

Nos separamos, él entra por las cortinas que dan a las cabinas de los glory holes yo doy la vuelta y entro a la parte de local destinada al sexo por los baños de la primera planta.
Hay las 4 cabinas, que no están comunicadas por agujeros, esperaba encontrarme con Kike en el pasillo que comunica la zona de los glories, con esas cabinas y las escaleras a la planta baja, pero estaba cerrado, eso quiere decir que las otras escaleras, las que bajan a la bóveda están abiertas, pero como no son accesibles desde este lado bajo por las otras, las de siempre, que dan a mi zona favorita, la cabina semiabierta con una colchoneta al fondo.
Me siento allí con la polla fuera del pantalón del chándal y como suele pasar van viniendo tíos, algunos señores mayores, otros muy niños para mi gusto pero la mayoría, de los que mas me van, entre 25 y 35, no soy exigente con que tengan cuerpo de gimnasio pero a no soy fan las tripas cerveceras.
La realidad es que tengo que filtrar más por el tacto que por la vista, y ya metidos en faena lo único que me importa de ellos era su polla, si tienen buena polla, me lanzo a mamarla, aunque más de uno prefiere arrodillarse y chuparmela mi.
Para mí una buena polla no lo determina tanto los centimetros que mida de larga o ancha, como el peso en la mano, además cuanto más venosa mejor, evidentemente si está ligeramente curvada hacia abajo entra mejor en la garganta, pero todos sabemos que una polla recta o ligeramente curvada hacia arriba luce más.Y el precum, me encanta ese sabor salado del precum. Una buena polla; para mi gusto debe oler, un poco al menos.

En esas estoy un buen rato hasta que un niñato con muy buena boca está a punto de conseguir premio. Quiero mantener la promesa con Kike, aunque fuera medio en broma medio en serio, así que le aparto, al niñato y a todos los demás; voy al baño a lavarme, tengo restos de al menos 3 corridas por el pecho y la cara.
Llevo un calentón del quince, nada disimulado por mi falta de ropa interior, pero bueno al salir del baño internado en la oscuridad no es apreciable, en cualquier caso todos los que estamos allí andamos más o menos igual, el aire huele a sexo, se oyen gemidos o sonidos de succión de cada rincón, entro en la bóveda, una zona de unos 10 metros de largo a la que da nombre su techo abovedado, pintado de rojo, aunque ahora apenas es apreciable, hay pequeños biombos metálicos que dividen el espacio y ofrecen un sucedaneo de intimidad, ofreciendo una excusa mental para los menos deshibibidos a la hora de tener sexo en público.
Llego al fondo con intención de subir, encontrar a Kike o al niñato que la come tan bien, cuando veo, intuyo mejor dicho a un tio sentado en puf, con otro niñato de rodillas, pese a la entrega que le pone, tragándose esa polla de buen tamaño entera y aguantando la respiración sin arcadas, parece que no lo hace tan bien como el mío porque el tio que está sentado tiene más interés en el porno de la pantalla.
Veo una pulsera a modo de cockring, los huevazos que tiene hacen que le quede justo, lo permite verle bastante bien la polla y como desaparece una y otra vez en la boca del niñato y esa polla me suena,es la de Kike.
-Ey- me dice cuando estoy lo suficientemente cerca para que reconocerme.
No le contesto, simplemente me inclino y le beso, Kike no es muy de besar, quizá es uno de los motivos por el no me planteo la posibilidad que tener algo más serio con él.
Pero me devuelve el beso, se pone de pie y aparta al niñato de su polla, pese su protesta, todo sin despegar sus labios de los míos, es un beso muy diferente de lo habitual en él, ahora había una pasión y entrega que no le conozco hasta ahora, me está poniendo aún más cachondo si es posible.
-Vamos a la cama- me susurra poniéndome la piel de gallina.
Al fondo de la boveda; o al principio, según se mire hay una tarima con una colchoneta de gran tamaño y hacia allí vamos nos desnudamos el uno al otro con tal ansia que entre los gemidos que nos rodea suena más de un desgarron de nuestra ropa, duele cada segundo que no estamos besándonos, que no rodeamos nuestros cuerpos mutuamente, nos tumbamos o mejor dicho nos tiramos en la cama, no estamos somos, eso es lo de menos.
Busco su polla con la boca, pero el se da la vuelta, levanto la vista con sorpresa, y en la penumbra veo el brillo de sus ojos e intuyo su sonrisa cómplice, pícara, a lo que respondo con un sonoro cachete en culo.
-Mmmm- gime- entonces me lanzo a comerle el culo sin compasión, lengua, labios y dientes entran en juego- el gime descontroladamente mientras su ojete sucumbe a mis estímulos y se abre como una flor en primavera.
Lógicamente sus gemidos y mis cachetazos llaman la atención y pronto notamos un montón de cuerpos a nuestro alderedor, algunos solo mirando, otros tocando con descaro, aunque nuestra falta de pudor no les autoriza, algunos irrumpen de forma casi violenta, con pellizcos en los pezones de Kike o agarrándome con fuerza de los huevos. Nosotros nos los vamos quitando de encima pero son muchos y la realidad es que la mayoría aportan más que molestar.
Uno de eso cuerpos, creo que el de un niñato, a saber si alguno de los de antes o otro nuevo se cuela entre las piernas de Kike y le empieza a comer la polla mientras yo sigo dando cuenta de su culo, el aumento de los gemidos de mi amigo invita a otros a participar, pronto tengo otras lenguas trabajándome el culo y otras bocas disputandose mi polla, y por lo amortiguados de sus gemidos hay una o más pollas turnandose por entrar en la de Kike.
Él está a 4 patas y yo detrás inclinado sobre su culo, los demás se van encajando donde y como pueden a nosotros o entre ellos, somos una masa de cuerpos sudando y gimiendo.
Como puedo voy subiendo con la lengua por la espalda que Kike, cuando llego a su nuca, mi polla queba justo rozando su ano ya dilatado, me acerco a su oreja con intención de preguntarle si está seguro cuando el se echa hacia atrás clavándose media polla de golpe. Gimo con fuerza de sorpresa y placer, enseguida noto dos pollas buscando mi boca abierta como las moscas a la miel. Y mientras voy un golpe de cadera para terminar de entrar en su culo, siento otra polla detrás, ansiosa por entrar en el mio, ni se me ocurre la posibilidad de negarme.
Es una puta locura, además de pollas disputando nuestras bocas, mi culo y su polla, hay dedos recoriendo nuestros cuerpo, buscando un desquicio para colarse dentro, lenguas lamiendo nuestro sudor, dientes marcando nuestra carne, trabajando nuestros pezones, labios besando cualquier hueco que encuentran.
Practicamente están estímulando cada nervio de nuestros cuerpos, es más de lo que una persona puede soportar, casi terrorifico, pero estamos juntos en esto. Entro y salgo de Kike lenta y profundamente, le agarro con fuerza de la cadera y él mantiene su mano izquierda con la mía, los dedos entrelazos con tanta fuerza que duele y es esa la conexión más íntima y profunda que hay en la colchoneta.
Pierdo la noción del tiempo e incluso del espacio,pero no le he desmayado, es una especie de estado de éxtatis o trance.

Hay fogonazo de luz, debe ser la hora de cierre y han encencido todas las luces, ahora tengo a Kike encima de mi dentro, de mi, yo con las piernas abiertas gimiendo con la garganta seca y sabor a lefa en la boca, mientras el bombea cansado, pero con fuerza.

-Me corro- dice con la voz rasgada
Con una mano le agarro el culo y con otra me pajeo con fuerza-Sigue- antes incluso que él, llego yo al orgasmo, seco, a pesar de estar cubierto de semen, a saber cuantas veces me he corrido y cuantas se han corrido en mi, me duelen bastante los huevos. Mi ano aprieta su polla con fuerza.
-Arggg- a Kike si le quedaba algo en los huevos, noto como me preña mientras se desploma encima de mi, agotado. Yo también lo estoy.
Oimos aplausos, al levantar la mirada, un montón de desconocidos, rodeando la colchoneta he incluso más allá. 15 o 20 tios de casi todas las edades, y estados físicos y razas
-¿Hemos follado con toda esta gente?- le pregunto a Kike, flipando.
-Eso parece- dice mientras busca nuestra ropa, alguien nos lanza un par de toallas, el camarero canario.

Nos limpiamos las incontables corridas, propias y sobre todo ajenas que nos cubren el cuerpo, y cohibidos nos mal vestimos, subimos, las escaleras y salimos de allí.
El aire fresco de la noche nos despeja la mente.
Kike me coje de la mano mientras recorremos la gran vía, nos miramos, cómplices, paramos nos besamos con la misma pasión que en la bóveda, al principio de todo, pero algo más lento.
Damos el alto a un taxi, ya sentados nos volvemos a coger de la mano, con fuerza, que duela.

De camino a mi cada poco a poco se va creando una cierta tensión cuando vamos siendo concientes de lo que acaba de pasar.
Nos damos una ducha rápida y nos metemos a la cama, increíblemente agotados, pero aún hay una conversación pendiente.
-Kike…
-Lo sé, mañana vamos a Sandoval, juntos.