Dos buenos pollones en la Naked

Cada primer martes de mes sucede algo en mi cuerpo. Algo que altera mis hormonas y que solo hace que pueda pensar en una cosa. Siento una llamada casi espiritual que me pide que asista a ese evento de asistencia obligatoria para mí, casi como lo es para un buen cristiano ir a misa el domingo.
¿Sabéis de qué hablo, verdad? la Naked de Boyberry.

Cuando entro no puedo evitar que me venga a la cabeza que pensaran de mí los demás. Soy un chico joven de 21 años, delgado, fibrado, mido 170cm y llevo el pelo algo largo. No me considero alguien especialmente atractivo, pero, ellos me miran, y creo que les gusta lo que ven, y eso me excita. Lo noto nada más empezar a desnudarme en las taquillas, noto las miradas en la sala, y ellos notan la mía. Les miro quitándose la camiseta y dejando al descubierto sus torsos que lamería enteros. Veo como se bajan los pantalones y los calzoncillos, dejando ver sus pollas, que en ocasiones normales tardaría mucho más en ver. Procuro desnudarme de una manera discreta pero sexy, quiero que vean mi cuerpo, que se fijen en mí. Sé que aún no estoy dentro, que el juego aún no ha empezado, pero estoy impaciente. Solo puedo disfrutar de esto una vez al mes, y estoy nervioso e impaciente desde el lunes por la noche, y los nervios crecen exponencialmente cuando se acerca el momento de entrar.
La impaciencia me puede, pero la disimulo entrando con calma y relajado. Ya estoy dentro, el juego ha empezado, los nervios han desaparecido. Ahora solo importa admirar esos cuerpos desnudos deseosos de placer, o, ya dándose ya placer, según como haya evolucionado la cosa…

Nada más llegar procuro tantear el terreno para así ver que se ofrece, pero voy echando miraditas a los tíos que me atraen para provocarles un poco, por si luego me los vuelvo a cruzar, ya que no quiero empezar tan rápido. Normalmente estoy unos minutos observando, pero ese día no me dio tiempo, porque le vi a “él”.

Solo le había visto un par de veces en vídeo y en alguna foto, pero supe indiscutiblemente que era él. Lo supe por sus pectorales bien tonificados, sus sixpack perfectamente estilizado, sus tatuajes que me provocaban un deseo incontrolable dentro de mí, y, finalmente, su polla enorme, aun estando medio erecta. Le miré, me miró, bastó una simple media sonrisa por su parte para que me acercase y le empezase a morrear y ahí saltaron chispas, hubo una electricidad inmediata que hizo que ambos nos excitásemos por encima de los límites por un simple morreo. Mis manos acariciaban con voluntad propia cada parte de su musculado torso, siguiendo cada línea que delimitaba sus músculos, hasta llegar a agarrar su enorme polla. No sabía cómo, pero habíamos acabado en una sala oscura, sin puerta y rodeados de gente desnuda y cachonda. No veía a quien tenía a mí alrededor, pero no me importaba porque estaba enrollándome con el tío más sexy con el que había estado jamás. Notaba como algunas manos nos acariciaban y querían ser partícipes de explosión de excitación que estaba teniendo lugar. Mi culo se estaba dilatando por momentos, nunca me había dejado penetrar en Boyberry, pero esa situación estaba pidiendo a gritos que el pollón que estaba pajeando y mamando me follase en esa sala llena de gente. Oía como en esa misma sala, a pocos centímetros de mí, alguien estaba siendo empotrado, y se oía cada empotrada y cada gemido. Eso me estaba envidia, ¡Yo también quería ser empotrado! Notaba su polla se restregaba por mi culo, que se dilataba por segundos, estaba deseando ser follado… ¡pero acababa de llegar! No habían pasado ni 20 minutos, y si esa polla me penetraba acabaría sacando chorros de leche enseguida, y ya no estaría igual de cachondo el resto de la tarde. Así que, decidí contenerme y posponer la follada. Aparté todas las manos que manoseaban mi cuerpo, le di un último morreo a mi tío bueno y le dije que luego continuaríamos lo que habíamos dejado a medias. Salí de la sala llena de gente y paseé por otras zonas.
Lo que vino a continuación es algo que sí que me había pasado pero no en una escala tan grande. No es que sea un gran pasivo, y pese a que dicen que la mamo bien seguramente no sea el mejor, pero si hay algo de lo que puedo presumir es de polla. Así es, pese a medir 167 y ser delgado, la gente no se espera que tenga una polla de 20cm. Y muchas veces en el local, cuando pasaba con mi polla medio erecta, había oído más de un comentario al respecto del tamaño, e incluso algún agarrón no deseado por parte de alguien que quiere llevarse a la boca una polla enorme.

Bien pues tras algún paseo sin hacer nada acabé encontrándome en la situación de no poder caminar más de 1 metro sin que una buena boquita, de tíos que no estaban nada mal, se agachase a hacerme una buena mamada. Un tío se me acerca y se pone a mamármela, al lado se pone otro pero no para darle polla al que esta de rodillas, si no para esperar a que se levante y ponerse a chupármela también, querían turnarse mí pollón. Me encanta una buena comida de polla, no me entusiasma follar bocas, así que simplemente dejo que se arrodillen y se pongan a chupármela bien y hasta el fondo mientras yo gimo del placer de una buena boquita mamona. Tras esto decido apartarme porque estoy cerca de correrme y estábamos en las mismas de antes. Intento apartarme e ir al baño, pero antes de poder llegar, me detienen cogiéndome del brazo, y uno de los dos se vuelve a poner a chupármela en la puerta del baño. Por suerte ese día me levante con mucho aguante, cualquier otro ya hubiese soltado chorros de lefa en la boquita de esos tíos más de una vez. Acabaron haciéndome una mamada un total de 11 tíos diferentes si he contado bien. Puede que para un experto no sea un número exagerado, pero para mí era todo un record y todos los que mamaron para mi estaban muy bien, y lo más importante, la mamaban de lujo, a quien no le gusta una buena mamada, pues imagínate 11.

Finalmente me reencontré con el tío bueno de la sala pequeña, y aún no me creía el cuerpazo que tenía. Empezamos a enrollarnos, pero esta vez en un sitio más abierto, fuera de la sala oscura. Pretendíamos irnos a una cabina para tener intimidad pero nuestros planes se vieron truncados cuando a los pocos segundos teníamos a 5 chicos arrodillados delante nuestro turnándose nuestras pollas en sus bocas. Detrás nuestro alguno más metiendo mano, acariciando el cuerpo y los culos. Estaba sintiendo un placer increíble, con mis manos acariciaba el cuerpo de mi amigo y su mano se dejó caer hasta mi culo metiéndome un dedo. Eso junto a las mamadas hizo que empezase a gemir de forma descontrolada por todo el placer que me estaban dando. Tenía varios tíos mamándomela, su dedo dentro de mí, y no podía evitar dejar de morrearle, solo pausando esto para soltar algún gemido y apartar esas bocas de mi polla para evitar esa corrida que aún no quería que sucediese. Éramos el centro de la atracción en ese momento, todos nos contemplaban, deseaban nuestras pollas, les provocábamos una erección teniendo que masturbarse a nuestro alrededor contemplando la escena.

Cuando quise darme cuenta había una figura conocida entre todos los que estaban alrededor mirando; un chico delgado, alto, y con un pollón grande, algo más corto que el mío per más gordo y potente, que tiene de rodillas a un tío mamando mientras nos mira. Le conocía, me molaba y sabía que me iba a dar un placer increíble, así que tuve una idea.

Cuando le vi le lancé una sonrisa pícara, pero no se acercó, así que decidí deshacer la situación que se había montado a nuestro alrededor para poder acceder hasta él. Fue un poco difícil ya que estábamos rodeados de gente en todas direcciones y todos estaban dispuestos a seguir tocando o mamando. Finalmente y atravesando el pelotón de cuerpos desnudos llegué hasta él y le presenté a mi amigo musculado para así poder ejecutar mi idea; que esos dos pollones se turnasen para follarme el culo, que estaba pidiendo a gritos sus pollas.

Los dos chicos parecían intuir el plan, así que decidimos ir a una cabina para tener un poco más de intimidad.

Mi nivel de excitación estaba por las nubes, estaba cachondísimo, llevaba más de dos horas de morbo y mamadas con diferentes tíos, y seguía deseando esa polla en mi culo desde hacía un buen rato y más después del fingering que me había estado haciendo mientras me la comían. Los tres nos estábamos morreando ya en la cabina, ellos se empezaron a besar mientras se abrazaban con mi cuerpo desnudo en medio, notaba sus pollas duras tanto por delante como por detrás, palpitando, frotándose con mi cuerpo, con mi culo…. No aguantaba más, me incliné para dejar mi culo a disposición de la polla de mi amigo mientras se la mamaba al otro, quería sentir las dos pollas. Mi amigo estaba a punto de metérmela, pero yo no estaba seguro de si me dolería, esas pollas eran muy grandes y hacía tiempo que no me follaban, así que me giré y cambié de polla. Ahora se la mamaba a mi amigo y el otro tenía en su poder mi culo, que no dudó en follarme y me la metió de golpe, sin que yo pudiese hacer nada. Solté un gemido que quedó atenuado por la enorme polla que me estaba comiendo, sentí toda la polla entrar en mi culo poco dilatado, y sentí un placer enorme que me hizo comer polla con más ganas. No podía dejar de gemir y de mamar mientras notaba como me follaban a saco con una buena polla, pero yo quería que me follase también la polla de mi amigo, ya que llevaba todo el día deseando que ese tío musculado me follase, así que me volví a girar para cambiar de polla, y esta vez sí que me folló, y también la metió de golpe. No podía dejar de gemir, la gente de fuera debía de estar flipando con lo que se oía en nuestra cabina. El sonido de cada embestida a toda velocidad, mis gemidos con una polla enorme en la boca y los gemidos de mis dos activos pollones que no podían dejar de follarme por ambos lados. Cambié de polla un par de veces más para sentir bien cada follada, pero el ritmo y el morbo de la situación hizo que mi amigo quisiera soltar su leche. Me preguntó que dónde se corría y yo estaba tan excitado que le suplique que se corriese dentro de mí, y así lo hizo, con unas últimas y potentes embestidas soltó toda su leche a chorros dentro de mí. Yo estaba ya muy cachondo y quería correrme, así que volví a ponerle el culo al otro chico para que rematase la faena, pero esta vez con lefa dentro de mi culo lubricando más la follada.

Empezó a follarme a saco, pero esta vez no mamaba, si no que abrazaba con fuerza y gimiendo a mi amigo mientras éste me pajeaba muy rápido. No aguantaba más y grité que me corría lo que le hizo que mi amigo se corriese al mismo tiempo que yo. Notaba como me estaban soltando más leche en mi culo a embestidas y abrazaba con fuerza a mi amigo que no dejaba de pajearme, y así, gimiendo de placer solté a chorros toda la lefa que había estado aguantando durante casi 3 horas, acompañada de un orgasmo largo y bestial mientras sentía la follada de mi amigo.

Acabé exhausto, me faltaba el aire, pero me habían dado tanto placer que en realidad hubiese seguido con la follada que me estaban dando entre los dos. Pero era ya tarde y decidimos irnos a casa, nos fuimos hablando los tres y ya estamos planeando una quedada para un buen trío en casa de alguno.

Esto es la naked de Boyberry, tíos en pelotas, morbo, buenas mamadas, y las mejores folladas que puedas encontrar.