Una inolvidable fiesta de despedida de soltero

La semana próxima se casa Antonio, uno de mis mejores amigos de infancia, siempre tomamos unas cervezas después del trabajo imaginando cómo sería la noche de despedida de soltero, se casa con María, sí y, a diferencia de mí, él es heterosexual pero es muy abierto y nos entendemos muy bien cuando hablamos sobre el tema.

Mañana tendrá lugar la despedida de soltero, así que, como siempre ya en estas últimas semanas sobre todo, hacemos la guasa de que a él no le va una polla, pero…mañana tendrá buffet libre de pollas.. y, lógicamente, hemos planeado con los demás colegas que no se lo diremos. Le llevaremos con una venda en los ojos, claro. Hemos reservado un stripper que actuará en la planta de abajo, que será básicamente donde organicemos la fiesta.
Son las cuatro de la tarde del esperado día, por fin, así que pasamos a recoger a Antonio con el coche y le vendamos los ojos. Accede entre risas, más guasa y un punto de incertumbre, también (nos conoce y…intuye que le debemos haber preparado una movidita inolvidable…)

Llegamos a Boyberry con Antonio, que accede a su interior sin saber todavía dónde está. Le mantenemos los ojos tapados. Después de pagar en caja, lo llevamos dentro recorriendo todo el pasillo de la parte superior, hasta que lo conduzco hacia una cabina con un glory hole…mientras reservamos la cabina de al lado para aquellas bocas sedientas de un buen rabo, en un minuto ya hay una decena de personas esperando su turno para poder deleitarse…Empezando por yo mismo. Tengo la ventaja, se trata de mi amigo y todavía no le hemos descubierto los ojos. Alterno la cabina de al lado, cuando me apetece, simplemente me apunto a comérsela también. Qué deseada que está…De las más cobijadas del local. Sinceramente, me da un morbo brutal comer semejante polla, más sabiendo primero que se la como a un heterazo como la copa de un pino y segundo porque es mi mejor amigo.

Después de que más de media sala haya probado –degustado a gusto- el rabo de Antonio, me decido a sacarlo del cuarto donde está. Lo acompañamos hacia la planta de abajo, donde lo desnudamos y lo llevamos a la cama, Antonio está flipando, pero a la vez sobreexcitado, imaginándose decenas de tías mamándosela… Y sigue dejándose hacer.

Lo sentamos en la cama y me agacho, rápido y hábil, a mamarle el rabo mientras siento sus placenteros gemidos, seguidamente lo hacen los demás miembros de la peña…la mayoría son heteros, o eso aseguran…pero les puede la curiosidad, una polla es una polla, y la de Antonio pide a gritos ser succionada, así que Ricardo, Pablo, Roberto, Andrés, Julio y Oscar empiezan a hacer lo mismo, con deseo y sin pudor alguno, y posteriormente el resto de personas hacen lo mismo hasta que decidimos detener semejante percal. Aún así, Antonio quería más… así que me siento encima de su rabo y empiezo a cabalgar y cabalgar. La escena tiene éxito y sin querer enciendo la mecha…del resto de la chupi-pandi (Ricardo, Roberto, Andrés, Julio y Oscar), todos guardando nuestro turno para así cabalgarlo hasta que, por fin, vemos que está a punto de explotar, por lo cual los seis empezamos a pajearlo hasta sacar su leche a un milímetro de nuestras seis bocas, sedientas y ardientes, y seguidamente empezamos a tragar y a pasarnos entre nosotros toda esa lluvia blanca.

Diez minutos después, ya todos aseados en el baño, él todavía con los ojos tapados pero sin haber descubierto el pastel, salimos del local sobreexcitados, decididos a tomar unas copas y a salir de fiesta, la despedida de soltero aún no ha llegado a su fin, y ahora tenemos todos un gran secreto a celebrar!!!!