Vuelta de espalda inesperada

Nunca me ha gustado la monotonía. Bueno, hasta ahora.

Me llamo Jose, tengo 35 años y soy el director de una gran multinacional. Cada viernes, al salir del trabajo a las 18h, me voy directo a Boyberry. Ya hace más de dos años que sigo esta monotonía.
El por qué es sencillo. Tengo pareja desde hace nueve años. Le quiero mucho, pero una cosa no quita la otra. Me puede el morbo. La oportunidad de poder disfrutar con un buen rabo o con un culazo me lleva al lado oscuro. Él cree que todos los viernes tarde tenemos reunión en el trabajo. Lo que él no sabe es que mi reunión en verdad es una quedada sexual.

Hoy, viernes, me he despertado más cachondo de lo normal.

Mi novio está fuera por viaje y hace más de cinco días que no follo. Estoy que me subo por las paredes.

En el trabajo no dejo de mirar el reloj, tengo ganas de que sean las 18h para poder irme. El día pasa lento, pero finalmente, apago el PC y me dirijo a la puerta.

De camino a la salida me encuentro a Carla, una compañera de trabajo, que me pregunta si tengo un momento para repasar unos papeles. Le comento que sintiéndolo mucho no podrá ser hoy y le pongo de excusa que he quedado con unos amigos para tomar unos gintonics; un afterwork de toda la vida.

Me subo al taxi y le indico la dirección de Boyberry.

Solo entrar empiezo a analizar a todos los tios que hay. Entro por el pasillo de la derecha y me sorprende ver varias puertas cerradas, el ambiente está calentito.
Al girar la esquina me encuentro un chico apoyado en la pared, de unos veinte pocos años, en chándal. Justo frente a él hay una cabina abierta vacía. Decido entrar dentro deseando que me siga, tiene cara de ser un buen mamón.

No pasa ni medio minuto des de que he entrado y el chico entra. Cierra la puerta, se acerca a mi y pone su mano en mi paquete. Me mete la mano por dentro del pantalón y me empieza a menear el rabo. Me abre el pantalón, me baja la cremallera, se pone de rodillas, saca mi rabo fuera del tejido y se la pone en la boca.

Me la empieza a mamar. Entera. Sin dejarse ni un milímetro de polla seca.

De golpe, noto algo por detrás. Me giro y descubro que un tio guapo, con aspecto de gym, ha entrado dentro de la cabina. El niñato no habría cerrado bien la puerta.
El tio me obliga a arrodillarme, se baja el pantalón y de golpe deja salir un pollon enorme. Madre mía, era más un trozo de carne que otra cosa.

Sin pensármelo dos veces se la empiezo a chupar, con ganas. Nunca había comido una polla tan grande, y lógicamente, no me cabe entera. El tio me pilla la cabeza y, fuerte, me empieza a follar la boca sin parar.
El niñato, al ver que el tío de gym me ha pillado y no me suelta, decide pirarse.

Cuando ya me empiezan a caer lágrimas de la follada de boca que me está dando, el tio me obliga a levantarme y girarme, me baja el pantalón, y me empieza a comer el culo.

Lo hace tan bien que soy capaz de notar su lengua a la perfección, incluso dentro de mi ojal como su fuera un dedo, algo impresionante.

De golpe para y giro a mirar que hace. Se está sacando un condón del bolsillo y se lo está poniendo en el rabo. Me asusto al pensar que me quiere follar con ese pedazo rabo, así que me levanto para evitarlo y en ese momento el tio me obliga a tirarme al suelo de nuevo y me suelta, con una voz masculina y sexy: “-Te he dicho que te levantes?”.

Vuelvo a ponerme en el suelo de espalda a él y, de golpe, empiezo a notar como su rabo empieza a penetrar dentro de mí. Poco a poco voy notando toda su polla hasta que su abdominal choca con mi espalda. ¡Madre mía, me la ha metido entera!

Me folla con energía, sin parar, metiéndomela entera. Ahora entiendo su cuerpo. Empiezo a gemir del placer y, de golpe, me tapa la boca con la mano para evitar que siga gimiendo.

Para, me da la vuelta de golpe, se arranca el condón y antes de que pueda preguntarme qué hace empieza a lefarse en toda mi cara. Suerte que he podido cerrar los ojos.

Deja ir su última gota, se sube los pantalones y se pira, sin más.

Antes os comentaba que me gusta ir a Boyberry todos los viernes, pero después de la experiencia de hoy, aún más. La próxima semana volveré y, con un poco de suerte, espero volver a follar con el chulazo.


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