Sorpresa familiar

Mi novio y yo hacía más de 2 años que estábamos juntos cuando acordamos pasar la navidad en casa de su familia. Había conocido ya hace tiempo a sus padres pero en esta ocasión se reunirían sus primos, tíos y abuelos. Y su hermano… Aunque no había conocido nunca a su hermano, sí que me había hablado mucho de él. Me había contado que de más pequeños, había tenido muchos problemas, ya que, cómo su padre, le costó mucho aceptar que era gay. Me explicó que muchas veces le había humillado delante de sus amigos y que había tratado muy mal a su primera pareja y que, aunque ahora las cosas se habían calmado más y él se había acostumbrado, la relación seguía siendo muy fría y distante. Nunca se habían llevado muy bien.

En la cena familiar pues, aparte de tíos y primos, conocí a su hermano. La primera vez que lo vi me recordó bastante a él pero en mil veces más hombre. Me asombré de lo increíblemente guapo que era. Aún recuerdo que me quedé de piedra cuando me saludó y me dio la mano. Tenía unos 27-28 años aproximadamente y era más alto que su hermano. Era todo lo que yo imaginaba cuando pensaba en un hombre de verdad. Alto, corpulento, moreno, ojos azules… Y esos labios… Dios. Tenía el pelo negro azabache y un poco largo y ondulado, con flequillo, a la altura sus ojos azules… Llevaba barba de tres días y un aro en la oreja derecha. Lo que más recuerdo son sus labios.. Recuerdo que no podía prestar atención cuando hablaba. Rosados y regordetes. Tenía cuerpo de deportista (creo recordar que mi novio me comentó que hacía fútbol) y vestía con una sudadera fina granate que tenía desabrochada, así que se le marcaban los pectorales en la camiseta de debajo. Recuerdo que vino con su novia (almenos por aquél entonces), una chica rubia altísima y guapísima que hacía muy buena pareja con él. Parecían sacados de una revista.

En aquél entonces, tanto mi novio, Marc, como yo, teníamos 21 años, pero yo no había estado nunca con otro chico que no fuese él. En ésa época bastantes chicos solían tirarme la caña, ya que de adolescente jugué mucho tiempo a baloncesto y solía ir a nadar, así que, aunque no estaba muy musculado, si tenía cuerpo atlético y fibrado, y siempre había sido muy extrovertido. Aún y así yo estaba muy bien con mi pareja y no necesitaba a nadie más.

Sin embargo, el año siguiente, unos meses después, empecé a notar cierto desgaste en nuestra relación. La verdad es que sexualmente estaba un poco cansado de siempre lo mismo, y cuando quería probar cosas nuevas y experimentar,  él nunca se animaba. Recientemente me estaba dando mucho morbo en el porno el sexo oral y el rol de pasivo.. Aunque no sabía porqué (siempre había hecho de activo), mirando algunos vídeos, me entraban muchas ganas de que me metieran un buen cipote por el culo y mi novio era muy guapo y tenía un culo de infarto, pero no la tenía muy grande la verdad.. Además no le gustaba hacer de activo y las veces que lo habíamos probado, él no empalmaba. El sexo oral estaba bien, pero enseguida me cabía toda en la boca y digamos que ya la tenía muy vista. Tampoco es que le gustara mucho a él, siempre prefería chupármela a mí. Alguna vez, sólo, yo había jugado con el dedo metiéndomelo y tal, y lo había disfrutado, pero lógicamente se me estaba haciendo poca cosa. No sé, me apetecía comerme una buena polla de verdad y que me follara un hombre como Dios manda.

En Agosto de ése año, mi novio se había ido a pasar unos días en casa de su padre en Manresa, ya que al parecer se estaban separando con su madre y hacía bastante que no le veía. Llevaba más de dos semanas fuera y yo, acostumbrado a follar casi cada día, lo estaba pasando fatal…

Era una noche de un viernes cualquiera, cuando me puse a mirar porno. Me empecé a pajear pero cada vez me ponía más y más cachondo… Estaba un poco harto ya de masturbarme sólo y tenía unas ganas de follar increíbles. Dándole vueltas, sin pensarlo más, con todo el calentón encima, decidí bajar a la calle e ir a Boyberry, que estaba a dos calles de casa. Había oído a hablar ya del sitio pero nunca había entrado en nada parecido.

Pagué la entrada joven de 2€ y bajé por las escaleras. Tenía la polla que me iba a explotar.. Estaba todo bastante oscuro pero vi un par de hombres morreándose en una de las paredes de los habitáculos y me puse aún más cachondo. Enseguida entré en el primer cuarto que vi y, una vez dentro, observé un agujero que había en un rincón. Me acerqué y cuando ya me había bajado los pantalones para poner mi polla ahí y esperar a que alguien me la mamase, vi algo moverse detrás del agujero. De repente, salió de ahí un rabo bien gordo y erecto. No sé si era yo que estaba poco acostumbrado, o es que era realmente grande. Mediría unos 20cm más o menos imagino, y tenía un par de venas muy marcadas, que le recorrían todo el miembro, desde los huevos hasta el glande. Era bastante ancha también y rosada y tenía la cresta que iba de debajo del capullo hasta el principio de los testículos muy marcada. Tenía un poco de pelo rizado pero no muy abundante. Era putamente perfecta. Me gustó tanto que recuerdo mojar los calzoncillos con líquido preseminal enseguida que la vi.

Sin pensarlo dos veces, me acerqué a ella y saqué la lengua. La rocé un poco, mojándola, y al apartarla vi que un hilo de líquido preseminal también se desprendía. Eso me puso más perra aún. Abrí la boca y me metí el capullo poco a poco, empezando por la punta. Cuando rocé el glande con los labios, noté su dilatación y como crecía en mi boca. Acto seguido, empecé a bajar poco a poco, metiéndomela cada vez más adentro hasta que llegué casi al final. Ahí ya me llegaba hasta la garganta y me pareció no poder avanzar más. Nunca había tenido en la boca nada tan grande…

Cuando pensaba que ya no podría más, sin esperarlo, empujó hacia mí e hizo que mi garganta se abriera y me entrara toda entera. Se me cortó la respiración y empecé a lagrimar, en seguida tosí y la retiré. Al quitármela varios hilos de saliva y de líquido preseminal se desprendieron. Estaba bien mojada y empalmada. Parecía una de ésas de los vídeos porno. A mí me estaban llorando los ojos y tenía la garganta irritada pero me había molado. La sensación de tener todo eso en la boca, me ponía cachondísimo. Volví a metérmela y fui subiendo y bajando, mojándola aún más. De vez en cuando notaba algunas contracciones suyas y oía algún que otro gemido de placer. Supongo que le gustaba. Llegué hasta dos tercios como antes, y una vez ahí, intenté volver a metérmela. Él lo notó y volvió a empujar… Volví a tenerla toda entera. Esta vez me la quité enseguida y cuando estaba a punto de sacármela de la boca, me la metí rápidamente entera hasta el fondo otra vez. Sentí que se dilataba dentro de mi garganta y oí más gemidos. “Perra” me pareció escuchar.

Cuánto más chupaba y más le oía disfrutar, más cachondo me ponía, y por lo que noté en su rabo y escuchaba de él, me pareció que estaba a punto de correrse, así que como yo quería más, me la saqué de la boca poco a poco y me levanté.. hacía rato que me estaba imaginando como sería tener eso dentro de mí, en mi culo, follándome poco a poco hasta que me la metiera entera… así que me levanté del suelo (estaba de rodillas) y vi que él se retiraba un poco, como dudoso, supongo que porqué no sabía lo que yo quería hacer. Luego me bajé los calzoncillos y empecé a rozar mi culo con su verga. Enseguida lo entendió y empezó a empujar de nuevo y a jugar, moviéndose y restregándomela. El roce me ponía cada vez más y más caliente.. Me erguí un poco para que se me abrieran las nalgas y noté que él embestía contra mi ano. Notaba su capullo apretujando mi agujero y como más apretujaba más se me dilataba.. Noté como entraba el capullo y suspiré de placer… Noté que se retiraba un poco y acto seguido sentí sus dedos mojados de su saliva en mi culo. Estaba jugando con los dedos, mojándome para lubricar. Que ganas tenía de tener ésa polla dentro de mí, joder.

Unos minutos después de juguetear, volvió a apretarme el pene contra mí y sentí otra vez su capullo dentro. Su polla estaba muy mojada de mi mamada y de su lubricación y casi no me dolía. Entonces empezó a dar como batacazos delante y para atrás para ir metiéndomela poco a poco. Cada vez que empujaba me gustaba más y más y quería más y más. Me erguí y puse mi culo en pompa, para poderla sentir bien. Al cabo de un rato de jugar,  empezó a metérmela poco a poco sin parar y cuando iba por la mitad apretó rápido hasta el final. Exclamé. No me esperaba eso. Pff sentí que mi ano se contraía y se dilataba pidiéndole más. Luego empezó a follarme poco a poco y cada vez más rápido. Iba intercambiando velocidades. Estaba a cien. Estuvo follándome unos cuantos minutos cuando de pronto fue quitando el rabo poco a poco. Cuando lo hubo sacado del todo, me susurró: “espera, que vengo. Ábreme la puerta”. Y desapareció del otro lado del agujero.

Al principio me puse un poco nervioso, pensando quien sería y si me gustaría o no… Pero luego, con lo cachondo que iba se me fue de la cabeza enseguida. Con lo que había disfrutado el poco rato que me había follado, no podía hacer nada más que imaginarme como me daría a cuatro patas, con sus manos en mi culo, abriéndomelo y follándome con toda la polla hasta el final, notando hasta sus huevos rebotar en mi culo… Con estos pensamientos, abrí el pestillo de la puerta y me puse donde había estado comiéndosela de rodillas, a cuatro patas, con el culo en pompa mirando a la puerta, para que me follara sin compasión.

Segundos después, oí como se abría la puerta y él la cerraba detrás. Yo seguía a cuatro patas, esperando a que me diera lo que me merecía. Oí sus pasos acercarse y agacharse, y cuando estaba ya detrás de mí, lanzó un escupitajo en mi culo, para acto seguido volverme a meter el rabo y volver a empujarlo hasta el final. Esta vez, noté todo el rabo entero, completamente dentro de mí. Me torcí, poniendo el culo aún más en pompa si fuese posible. Suspiré. Hasta noté sus huevos rozándome. Se mantuvo así unos segundos. Y me cogió del pelo mientras empezó a embestirme una y otra vez. Esta vez con más lentitud y suavidad. “Qué culazo tienes, cabrón”, escuché decirle.

Por lo que había notado en sus embestidas ya me había parecido que estaba fibrado, con la fuerza con la que empujaba y con notar sus piernas contra mis muslos. Pero minutos después se retiró para que cambiáramos de posición. Me giré para estar estirado el suelo y abrí las piernas para hacer el misionerio y entonces lo vi. Me quedé en shock. Lo tenía, nada, a centímetros de mí, con su polla erecta y mojada, delante de mi culo. Y yo, ahí, estirado, con las piernas arriba para que me la metiera como estaba haciendo hasta ahora. Lo primero que vi fue su pelo ondulado negro, y luego sus ojos azules tan característicos. Era Xavi, el hermano de Marc, mi novio. Aún recuerdo perfectamente la primera vez que lo vi. Creo que los dos nos quedamos de piedra. Mi cara debía ser un cuadro. Él me miro fijamente también, muy sorprendido.

Entonces, al cabo de unos segundos, cuando yo aún estaba estupefacto, él, sin dejar de mirarme a los ojos, se acercó poco a poco y volvió a rozarme su rabo en mi culo, sin apartarme la mirada. Metió el capullo, bajó la mirada un momento y dejó ir un poco de saliva, que cayó directamente en su rabo. Entonces volvió a mirarme y volvió a empujar lentamente. Cuando tenía ya todo el capullo metido, hizo una mueca que parecía una sonrisa pícara y malévola y empujó rápidamente con todas sus fuerzas hasta metérmela entera hasta el final. Yo grité y me retorcí. Me había dolido. Bueno, fue una mezcla de dolor y placer, que junto al shock de que el que tenía ahí delante y me estaba follando, era el hermano de mi novio, fue una sensación que nunca había sentido en mi vida. Nunca había he sentido tanto morbo. Una vez toda la polla dentro, sin apartarme aún la mirada, sacó todo el rabo entero y volvió a meterlo con todas las fuerzas hasta el final. Me estaba follando como no me había follado antes, como nunca había imaginado. No paraba de embestirme. Cada vez iba más rápido, y cada vez lo hacía más fuerte. Yo no aguantaba más y no paraba de gritar. Me puso la mano en la boca para que no hiciera tanto ruido. Cada vez me daba con más ganas. Alguna vez me pareció escucharle decir “Te gusta eh puta?”, y algo sobre Marc, como “Marc no te hace eso eh guarra?” o alguna cosa parecida, pero me estaba dando tan fuerte y lo estaba disfrutando tanto que apenas oía lo que me decía. Yo estaba en otro mundo. Nunca habría imaginado que un hombre con semejante nabo me follase, y menos de ésa manera.

Al cabo de unos minutos, de embestirme con todas sus fuerzas, noté que iba especialmente rápido y que empezaba a hacer contorsiones con el cuerpo, como espasmos. Imaginé que se estaría a punto de correr. Yo no había parado de pajearme mientras él me estaba penetrando, y ya había tenido que parar varias veces para no correrme, pero cuando noté que él iba a correrse, empecé a tocarme con más ganas para ir a la par, a lo que él reaccionó acercándose poco a poco con el cuerpo y mientras me seguía embistiendo acercó sus labios con los míos. Esos labios que tanto me habían fascinado y que habían protagonizado algunas de mis fantasías sexuales desde ésa navidad. Cuando estaban rozándose ya, abrió la boca y nos besamos. Sentía su cuerpo con el mío, sus labios en mis labios, y su rabazo dentro de mí sin parar de moverse.  Cuando empezó a sacar la lengua y a besarme con todas sus ganas me corrí en seguida. Mientras, sentí que el gemía a la vez que disminuía el ritmo: se estaba corriendo también. Pff el mejor orgasmo que he tenido en mi vida, en sus labios, con él dentro de mí.

Se quedó un rato dentro, sin moverse, abrazado a mí. Yo le cogía del pelo mientras cerraba los ojos, relajado. Segundos después, sacó su pene de mi culo y se incorporó. Yo seguía en el séptimo cielo, y ahora ya sí abriendo los ojos para ver que hacía. Se levantó, y una vez vestido se agachó, me puso el dedo en mi abdomen, que estaba lleno de mi semen, se lo mojó, se levantó otra vez, y se lo puso en su boca. Se chupó el dedo mirándome con su sonrisa pícara. Luego se giró y se marchó.

Seis meses después, aún no puedo sacarme esa noche de mi cabeza. Me pajeo pensando en él, me follo a mi novio pensando en él e incluso a veces sueño con él. No puedo no pensar en ese orgasmo, en esos labios, en ésa pedazo de polla. Desde ese día nunca he sabido nada más de Xavi. Alguna vez le he preguntado a mi novio qué se sabía de su hermano, pero habla poco con él, así que poco me decía.. La cosa es que este domingo hay una cena familiar en su casa… Celebran el santo de su abuelo, así que su hermano seguro que estará. Tan sólo pensarlo se me pone dura y se me dilata el culo. Tan sólo recordar esa polla… Esas embestidas… Esos labios… A ver qué pasa. Ojalá sea su putita y vuelva a tener su rabo entre mis nalgas.